23:12 | Publicado por
Volkov Borlaff |
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Binta es una niña africana de 7 años que vive en una humilde aldea de Senegal. Ella va al colegio, pero a su prima Soda no la deja su padre, que es muy autoritario y de ideas conservadoras. El padre de Binta por el contrario es un humilde pescador muy amable, que cuida de que su hija vaya al colegio “para aprender lo que hay en los libros”. Este queda preocupado por lo que un amigo le cuenta del mundo de los Tubab (el mundo occidental) y decide pedirle a su hija que le ayude a escribir una carta para expresarlo.
Javier Fesser dirigió este cortometraje para formar parte de la película “En el mundo a cada rato”, una cinta en defensa de los derechos de los niños patrocinada por UNICEF. En esta cinta participaron los directores Patricia Ferreira, Pere Joan Ventura, Chus Gutiérrez, Javier Corcuera y Javier Fesser, siendo el fragmento de este ultimo el que comento en esta entrada.
Se trata de un precioso cortometraje de apenas 30 minutos de duración, en el que se expresa una idea muy profunda desde el punto de vista de Binta, una niña africana de 7 años que aun aprende a leer y escribir.
Aviso que a partir de ahora desarrollare algunas ideas sobre el corto, así que es mejor que ponga el video aquí, y cuando lo veáis, pues seguís leyendo. Es muy cortito así que dadle una oportunidad a Binta.
La gran idea de Binta, desarrolla dos ideas muy importantes. Una, la más obvia, es la necesidad de la educación para todos los niños del mundo. Como dijo Víctor Hugo, la educación básica debe ser obligatoria, y la secundaria ofrecida a todo el mundo. Esto permitirá la iluminación de la sociedad, eliminando los monstruos que la ignorancia crea.
La otra es más profunda, y aunque da nombre al corto y es la idea principal, podríamos quedar cegados ante la primera. Javier Fesser insinúa al mundo occidental que no va por buen camino. La producción, los grandes medios, nos están haciendo fríos y inhumanos. El padre de Binta piensa más que su amigo y se asusta de lo que le cuenta en lugar de asombrarse. No vivimos mejor, a pesar de toda la tecnología, ni tenemos más tiempo libre, ni siquiera para los más cercanos. Nos convertimos en maquinas, en las maquinas que soñamos algún día nos sacarían del trabajo duro. Esto ha de calar en la conciencia de todos.
Y con esto termino, un pequeño esbozo, porque aunque me gustaría escribir mas, se perfectamente que pocos van a llegar a esta línea. Entre ellos mi chica, algunos incondicionales, y a quien va dirigida esta entrada (Disculpame Andre pero se lo merece) mi buen amiga Irene, que fue misionera un par de meses (si no me equivoco) a Africa, que lee siempre este blog, y que seguro ha visto ya esta película: Chapó, me quito el sombrero.
Un abrazo a todos y vuelvan como siempre a la Pequeña Creperia de los Horrores.
Javier Fesser dirigió este cortometraje para formar parte de la película “En el mundo a cada rato”, una cinta en defensa de los derechos de los niños patrocinada por UNICEF. En esta cinta participaron los directores Patricia Ferreira, Pere Joan Ventura, Chus Gutiérrez, Javier Corcuera y Javier Fesser, siendo el fragmento de este ultimo el que comento en esta entrada.
Se trata de un precioso cortometraje de apenas 30 minutos de duración, en el que se expresa una idea muy profunda desde el punto de vista de Binta, una niña africana de 7 años que aun aprende a leer y escribir.
Aviso que a partir de ahora desarrollare algunas ideas sobre el corto, así que es mejor que ponga el video aquí, y cuando lo veáis, pues seguís leyendo. Es muy cortito así que dadle una oportunidad a Binta.
La gran idea de Binta, desarrolla dos ideas muy importantes. Una, la más obvia, es la necesidad de la educación para todos los niños del mundo. Como dijo Víctor Hugo, la educación básica debe ser obligatoria, y la secundaria ofrecida a todo el mundo. Esto permitirá la iluminación de la sociedad, eliminando los monstruos que la ignorancia crea.
La otra es más profunda, y aunque da nombre al corto y es la idea principal, podríamos quedar cegados ante la primera. Javier Fesser insinúa al mundo occidental que no va por buen camino. La producción, los grandes medios, nos están haciendo fríos y inhumanos. El padre de Binta piensa más que su amigo y se asusta de lo que le cuenta en lugar de asombrarse. No vivimos mejor, a pesar de toda la tecnología, ni tenemos más tiempo libre, ni siquiera para los más cercanos. Nos convertimos en maquinas, en las maquinas que soñamos algún día nos sacarían del trabajo duro. Esto ha de calar en la conciencia de todos.Y con esto termino, un pequeño esbozo, porque aunque me gustaría escribir mas, se perfectamente que pocos van a llegar a esta línea. Entre ellos mi chica, algunos incondicionales, y a quien va dirigida esta entrada (Disculpame Andre pero se lo merece) mi buen amiga Irene, que fue misionera un par de meses (si no me equivoco) a Africa, que lee siempre este blog, y que seguro ha visto ya esta película: Chapó, me quito el sombrero.
Un abrazo a todos y vuelvan como siempre a la Pequeña Creperia de los Horrores.
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