Por Andrea Alvaro

Decir que “Rocky” trata sobre un joven boxeador, sufrido, y su lucha por el título mundial de campeón de los pesos pesados sería quedarnos en la “A”.


“Rocky” es mucho más que eso; se trata de una película llena de valores y de cercanía humana, con personajes muy bien definidos e interpretados, que transcurre en un barrio humilde del sureste de Filadelfia. Escrita e interpretada por Sylvester Stallone, ha conseguido crear escenas míticas (como Rocky subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, entrenando, mientras suena la canción “Gonna Fly Now” compuesta por Bill Conti) quedando inmortalizadas en la memoria del público a lo largo de los años.
 
Y es que, personalmente, lo que siempre me ha atraído de esta película es la intensidad y el carácter de sus personajes. Nada más comenzar la cinta se muestra la tónica general en torno a la que va a desarrollarse la trama: Mientras Rocky está sentado, agotado, esperando el siguiente asalto para boxear, un hombre que parece su manager le dice: “¿quieres un consejo? Retírate del boxeo”.
Se trata de un momento en que lo que Rocky necesita es motivación para continuar el combate y asistencia, pero parece que el mundo ya ha perdido la confianza en él como boxeador y le insta a retirarse. Durante toda la película personajes como Mickey, encargado del gimnasio en el que entrena (y que después será su manager) no paran de decirle que es un fracasado, y lo que te llega al alma es precisamente ese espíritu indomable y de lucha que muestra Rocky frente a las adversidades (Es ese carácter el que ha provocado que Rocky se convierta para mucha gente, entre la que me incluyo, en un ejemplo para motivarte).



Al principio, cuando vuelve a su casa del combate y habla consigo mismo y con sus tortugas (gancho y directo), podemos ir desvelando la forma de ser de Rocky. Se nos muestra su casa y la condición humilde en la que vive. Compruebas que, dentro de ese montón de carne y músculos torneados por el boxeo, existe una persona muy tierna con gran sentido del humor irónico. “Si vosotros supierais cantar o bailar yo no tendría la cara como un mapa” (Rocky a sus peces).
Un espacio importante en la película es la tienda de animales donde trabaja Adrian, una joven tímida a la cual Rocky trata de conquistar.
Detalle curioso es que cada vez que algo malo ocurre y Rocky se siente abandonado aparece la tienda de animales (tanto después del combate en el le dicen que se retire, como cuando le quitan su taquilla en el gimnasio donde entrena).
Va a visitar a Adrian; ella y esa tienda de animales se convierten en cierto modo en un territorio sanador para el alma de Rocky, un terreno en el que nada es desagradable; donde está Adrian, el canto de los pájaros y los animales que viven apaciblemente. 




También cabe destacar que, a lo largo de la historia, nos encontramos con personajes con problemas: (el moroso, la chica rebelde...) y Rocky da de una forma u otra a todos un consejo. No desde el punto de vista moralista y ético aburrido, sino que a través de la conversación, de un lenguaje coloquial, podemos apreciar que Rocky es una persona con muchos valores humanos, sencilla, la cual ofrece ayuda a los demás.
-Son estas situaciones y personajes, la buena dirección y una gran banda sonora, las que convierten a Rocky en una película de culto, con sus tres Óscar bien merecidos. Una película de los años setenta que permanece joven a lo largo del tiempo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena critica, te dejo algo muy interesante:

http://sylvesterstallone.foroes.net/forum.htm

Andrius dijo...

muchas gracias ;)
no conocía esa página... muy interesante! me registraré para hablar con más amantes de Rocky

Hitchcock te aconseja.....

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